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Trastornos Olfatorios

Los trastornos olfatorios se pueden clasificar como la pérdida completa de la capacidad para detectar olores (anosmia) o distorsiones en el sentido del olfato. Los pacientes pueden quejarse de que un estímulo olfativo en particular tiene un olor desagradable o incluso la presencia de un olor extraño cuando no hay estímulos. Cuando se analiza objetivamente la prevalencia de problemas olfatorios es alrededor del 20%.

Dependiendo de la etiología, la pérdida de olfato puede clasificarse como una pérdida conductiva o neurosensorial. Las causas más comunes de los trastornos del olfato incluyen infecciones virales respiratorias superiores; sinusitis, trauma craneal; toxinas / fármacos y causas congénitas.

Trastornos Olfatorios Conductivos

Los problemas con el olfato son uno de los síntomas más comunes de la rinosinusitis. La presencia de inflamación en el tracto olfatorio puede bloquear la deposición de odorantes en el epitelio olfativo haciéndolo incapaz de producir la sensación que conocemos como olor. Además, una inflamación prolongada en el neuroepitelio olfatorio puede dar lugar a cicatrización y a una eventual pérdida olfativa neurosensorial. Los tumores sinonasales, también pueden causar obstrucción de los olores y consecuentemente pérdida conductiva olfativa.

Trastornos Olfativos Sensorineurales

La pérdida de olfato después de una infección viral respiratoria superior (URVI) es la causa más común de trastornos del olfato. Inicialmente, la inflamación resulta en un proceso de pérdida conductiva, pero prospectivamente la teoría es que el virus causa daño letal a las neuronas olfativas bipolares. Se desconoce el mecanismo exacto de este proceso. Sin embargo, la muerte de las neuronas olfativas infectadas puede tener un propósito protector al impedir el paso del virus al sistema nervioso central (CNS). Después del insulto viral, la probabilidad de recuperación del olor disminuye con el aumento en la edad, la gravedad de la pérdida y la duración de la pérdida.

Ausencia Congénita del Olfato

La anosmia congénita suele ser un hallazgo poco común. A menudo los pacientes presentan durante la adolescencia con una incapacidad para oler, que se descubre incidentalmente. Sin embargo, existen asociaciones entre anosmia congénita y varias anormalidades incluyendo síndrome de Kallmann, holoprosencefalia y anomalías del neuroporo anterior.

Envejecimiento y trastornos neurodegenerativos

Con el aumento en la edad, la capacidad olfativa disminuye causando deterioro significativo en la calidad de vida de los pacientes mayores. El 20% de las personas mayores de 65 años experimentan disfunción olfativa y este número aumenta a más de la mitad al llegar a los 80 años. Los estudios han demostrado que los ancianos tienen menos epitelio olfativo y una disminución del tamaño del bulbo olfatorio.

En pacientes con enfermedades de Alzheimer y Parkinson, el 90% exhiben disfunción olfativa en las primeras etapas de las enfermedades. Los trastornos olfativos pueden ser la primera indicación clínica de enfermedades neurodegenerativas, que preceden a los signos de demencia en la enfermedad de Alzheimer (EA) o los síntomas motores en la enfermedad de Parkinson (EP) en varios años.

Olor: Memoria y Emoción

Más que cualquiera de nuestros otros sentidos, el sentido del olfato está estrechamente vinculado con la memoria. Los olores evocan recuerdos particulares (por ejemplo, el olor de un coco evocando recuerdos de un día en la playa). El olfato también es muy emotivo. La industria del perfume se construye alrededor de esta conexión, con perfumistas desarrollando fragancias que buscan transmitir una amplia gama de emociones, desde el deseo hasta la relajación.

Seguridad y Precaución

Nuestro olfato de sentido funciona como un sistema de advertencia para nuestros cuerpos. Los pacientes con una disminución o ausencia de olfato están en mayor riesgo de accidentes como resultado de perder este sentido de precaución. El mayor peligro para estos pacientes es su incapacidad para detectar el gas natural o las emisiones de dióxido de carbono que podrían tener resultados mortales. Además, los pacientes anósmicos están predispuestos a intoxicaciones por comida ya que no son capaces de detectar alimentos expirados o malos. No menos importante es que las personas anósmicas pueden ser inconscientes de sus propios olores corporales quedando su propia higiene personal afectada.

Consejos de seguridad para personas con anosmia

  • Obtenga un detector de gas natural y de CO2.
  • Revise sus aparatos de gas por un profesional cada año.
  • Preste atención a las fechas de caducidad de los alimentos. Utilice etiquetas con las fechas en al guardar sobras en la nevera y en caso de duda, bótela!
  • Recuerde comer regularmente y vigilar su peso en caso de que disminuya debido a la pérdida de apetito.

Restauración y Entrenamiento Olfatorio

Al igual que podemos aumentar los músculos con levantamiento de peso, el sentido del olfato puede ser mejorado con entrenamiento. Estudios realizados en los últimos años han demostrado que la exposición repetida a corto plazo a diferentes olores puede ser beneficiosa para los pacientes afectados por la pérdida olfatoria. Recomendamos el uso de cuatro olores diferentes en forma de aceites esenciales (limón, rosa, clavo y eucalipto) como parte central de su entrenamiento olfativo.